Immanuel Kant
Immanuel Kant (Königsberg, hoy Kaliningrado, actual Rusia, 1724 - id., 1804): Filósofo alemán. Hijo de un modesto guarnicionero, fue educado en el pietismo. En 1740 ingresó en la Universidad de Königsberg como estudiante de teología y fue alumno de Martin Knutzen, quien lo introdujo en la filosofía racionalista de Leibniz y Christian Wolff, y le imbuyó así mismo el interés por la ciencia natural, en particular, por la mecánica de Newton.

- El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.
- La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.
- En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz.
- Lo único que es un fin en sí mismo es el hombre, nunca puede ser utilizado como medio.
- Dormía y soñaba que la vida era bella; desperté y advertí que la vida era deber.
- ¿Qué puedo conocer? La filosofía establece los límites y los principios que hacen posible un conocimiento científico de todo lo que existe, de los seres físicos y de la naturaleza.
- ¿Qué debo hacer? La filosofía determina los principios de las acciones del hombre y las condiciones de su libertad.
- ¿Qué puedo esperar? A la filosofía corresponde delinear el destino del ser humano y evaluar las condiciones y posibilidades de su realización.
- Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal.
- Obra de tal modo que uses la humanidad tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre como un fin y nunca como un medio.
- Estética trascendental. Se centra en la sensibilidad y en su papel respecto a la posibilidad del conocimiento. Concluye que las variables tiempo y espacio son formas a priori de la sensibilidad: para que algo pueda ser percibido por el sujeto, debe ser sometido, reducido a esas dos condiciones de la sensibilidad, el tiempo y el espacio.
- Analítica trascendental. Ya no hablamos de sensibilidad, sino de conocimiento. Este se realiza a través de conceptos. Algunos, los empíricos, proceden de los datos de los sentidos, pero otros son a priori, puros. A estos Kant los denomina categorías y los define como aquellos conceptos que hacen posible “pensar los objetos”. Los tocaremos en detalle en el siguiente epígrafe.
- Dialéctica trascendental. Se centra en la razón y en la posibilidad, o no, de la metafísica. Si la razón, en su infatigable búsqueda de las causas últimas y el origen de las cosas no es limitada, acabará entrando en el terreno de la metafísica: esto es, de nociones como el alma, el mundo o Dios. Kant concluye que la metafísica, como conocimiento de realidades más allá de la experiencia es imposible, pues las categorías sólo deben aplicarse a los fenómenos, a los datos obtenidos de los sentidos.
- Según la cantidad: unidad, pluralidad y totalidad.
- Según la cualidad: realidad, negación y limitación.
- Según la relación: sustancia, causa (y efecto) y reciprocidad.
- Según la modalidad: posibilidad (o no), existencia (o no) y el juego necesidad-contingencia.
Tras doctorarse en la
Universidad de Königsberg a los treinta y un años, ejerció en ella la docencia
y en 1770, después de fracasar dos veces en el intento de obtener una cátedra y
de haber rechazado ofrecimientos de otras universidades, fue nombrado por
último profesor ordinario de lógica y metafísica.
Frases:
Pensamiento filosófico:
Desde el idealismo trascendental a las categorías, pasando por su ética formal y su conocido imperativo categórico. Este es un resumen en diez conceptos del pensamiento del filósofo Immanuel Kant.
1 La filosofía es la respuesta. Tras iniciarse en el conocimiento del mundo gracias a su interés por la física, Kant se consagró a la filosofía en todas sus facetas: a su enseñanza, su revisión y crítica, su incesante cultivo. Pero ¿qué fue para él la filosofía? ¡Todo!, sería una respuesta simplista, pero verdadera. Para Kant, la filosofía engloba la relación de todos los acontecimientos con los fines esenciales a los que tiende la razón humana. De ese modo se distinguen tres apartados, tres preguntas cuya respuesta es la misma: la filosofía.
A cada una de las tres preguntas, Kant dedicó una de sus obras capitales. A la primera, la Crítica de la razón pura; a la segunda, la Crítica de la razón práctica; a la última, la Crítica del juicio. A la respuesta, a la filosofía, le entregó su vida entera.
2 Idealismo trascendental. Kant etiquetó el conjunto de su producción filosófica como “idealismo trascendental”. Lo esencial de esto es que el conocimiento humano sólo puede referirse a los fenómenos y no a los noúmenos. Es limitado por lo tanto. Es activo y personal: defiende que la (mi) experiencia de conocer el objeto influye sobre ese objeto. Este nunca se percibe, por decirlo de alguna manera, sin filtro porque el filtro es la mente que lo percibe. Por ello a menudo se ha visto en el idealismo trascendental una forma de relativismo o subjetivismo. Ambas ideas tuvieron una repercusión decisiva en el desarrollo de la filosofía posterior.
4 A priori, a posteriori. Estos términos, básicos en el idioma kantiano, están relacionados con la posibilidad del conocimiento y también con la moral. En el primer caso, el término a priori se aplica a todo aquello que no procede de la experiencia, sino que tiene que ver con las facultades propias del sujeto cognoscente. Se refiere a condiciones universales y necesarias y son, además, previas a la experiencia. Kant creyó que la matemática y la física pura tienen un origen apriorístico, como también lo tienen las coordenadas espacio-tiempo. Las condiciones a posteriori o empíricas, por contra, son particulares, fácticas y contingentes.3 Giro copernicano: el ser humano en el centro del universo. Se anuncia de alguna manera en el punto anterior. En la filosofía anterior a Kant se aceptaba la realidad de un sujeto que conoce y de otra, ajena a él, que es conocida. Bien. Esto puede ser válido en todo caso para un conocimiento empírico. La operación de Kant es situar al ser humano en el centro del tablero y decir que ese sujeto que conoce lo hace de una manera activa y que, de alguna manera, filtra, se imbrica y hasta modifica la realidad que está conociendo. Reivindica, para hacer su idea más comprensible, el hallazgo de Copérnico, desmintiendo que el sol y los demás astros giraran alrededor de la Tierra y colocando al sol en el centro. Siglos más tarde es Kant el que coloca al ser humano en esa posición central.
De ese modo existen juicios a priori, que son verdaderos sin necesidad de recurrir a la experiencia. Que el todo –por ejemplo– es mayor que las partes es un juicio evidentemente verdadero sin que haya que medir ni el todo ni las partes. Sin embargo existen juicios a posteriori que sólo pueden ser verdaderos si se hacen comprobaciones. De nuevo los primeros son universales y necesarios. No así los segundos. La extensión de las características de los juicios a priori en el ámbito de la moral dará lugar al imperativo categórico.
5 Fenómeno vs noúmeno. La distinción entre fenómeno y noúmeno es clave a la hora de entender el sistema kantiano. Con fenómeno, Kant designa el objeto del conocimiento empírico y objetivo, lo que aparece o se muestra al sujeto que conoce. Para aquello que conocemos sin que exista una transcripción material o sensible, Kant empleó el término noúmeno o cosa-en-sí. El noúmeno, por tanto, es lo que no puede ser reconocido ni por la intuición sensible ni intelectual. Ya que el conocimiento se limita a los fenómenos, no hay conocimiento de las cosas-en-sí al menos a través de la razón teórica. Su campo es el de la razón práctica. Solo a través de la experiencia de la moral se muestran accesibles los noúmenos.
8 Un filósofo trascendental. Efectivamente, lo fue y así lo ha demostrado el devenir del pensamiento, pero, además de serlo y de usar la palabra para definir toda su producción, como hemos visto, Kant la aplicó también a diversas ramas de sus estudios. En la Crítica de la razón pura, Kant diferencia entre:
9 Categorías, en detalle. Las categorías son un tipo de concepto de los que hacen posible el entendimiento. Hay dos, los generados a partir de la experiencia y otros innatos, a priori: las categorías. Kant estaba muy satisfecho con este descubrimiento hasta el punto de catalogarlo. Serían doce categorías, tres por cada tipo de juicio:
A este cuadro de categorías elaborado a partir de la clasificación lógica de los juicios se le llama “deducción metafísica de las categorías”.
10 ¿Qué hay de Dios? Kant examinó y criticó los argumentos tradicionales que demostraban la existencia de Dios en la Crítica de la razón pura. En ese mismo libro había puesto de manifiesto la imposibilidad de la metafísica como ciencia y, se entiende, de las materias de las que esta se ocupa: el alma, la inmortalidad, Dios… Pues bien, Kant parece decir a continuación que “con Dios hemos topado” y nunca negó su existencia ni la de la inmortalidad del alma. Sostuvo que ambos conceptos no son cognoscibles por la razón teórica, pero que se imponen en la razón práctica como postulados, es decir, como algo indemostrable, pero necesario para la moral. En el caso de Dios entiende que una separación tan grande entre el ser y el deber ser como la que aqueja a este mundo hace necesaria la existencia de Dios como entidad en la que ser y deber ser se unifican por fin en una unión perfecta de virtud y felicidad.

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